En los arrabales de Guakamalú,
vino y cebolla, espinas y dolores
de zamargo y de luna.
-Siembra la semilla, padre, antes de
que aparezcan las huellas del potro.
-La siembra comienza en Octubre y en
Octubre se queda.
Sola, sin nacer
y sin vivir.
En los arrabales de Guakamalú.
Te vendré a visitar niña de trigo
cuando comience el tiempo de cerezas.
- No estaré para entonces, papa, ya no
estaré.
-Estaré yo,
pendiente de ti, alerta, bajo las
ramas del granado
-Padre, se me han equivocado los
encuentros, y a nadie veo,
mira,
que me llora la frente
mis horas son segundos y se me escapa
el tiempo.
-Yo tengo guardado tu tiempo.
Todo tu tiempo está guardado en mi.
Yo te creé y te crecí y te sembré de
sueños y ensueños.
Niña de trigo y agua.
Junto a los arrabales de Guakamalú.
Papa, ¿Va en serio que vendrás a
buscarme algún día?
-En los arrabales de Guakamalú está
escondido el tiempo. Todos los tiempos.
Yo los encontraré.
Imagen:Sandra Bierman
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