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lunes, 6 de mayo de 2013

Blanco y azul


Sus  muslos jugaban con su falda.
Su falda reía con el aire y el aire
bailaba con el abanico.
Y mientras, yo,
mirando el vuelo del pintor que componía paisajes de canícula,
jugaba con olas y pinceles
a las orillas de la luz.
Soñando faldas nuevas, versos nuevos,
canciones de 
mar
y aire.

Abril se aleja
y mi barca.

Adónde,
no sé adónde,
me llevará mi barca.




Imagen de Sherree Valentine-Daines

lunes, 11 de marzo de 2013

Es como una herida




No es que Rita fuera mala persona.
Tenía  una voz dulce y sabía convencer  Se llevaba bien con todos sin comprometerse a nada.
Y mira que es difícil llevarse bien con todo el mundo.
Porque aunque tu  no les hagas nada malo a nadie, ellos vienen y te buscan, y te encuentran, y te acusan. Y por si fuera poco, todo cuanto dicen de ti, resulta que es cierto.
Tan defectuosos somos. Que a poco que se lo propongan, oye, que tienes todos esos fallos. Qué sí. Que somos un producto defectuoso.
 Que resulta que la hemos fastidiado muchas veces y con los años vas y te dices a ti mismo:  pero qué imbécil. O qué mal lo hice.
Es ni más ni menos que en su momento no lo supimos ver.

-¡¡¡Pues Rita eso lo vio!!!

Sí señor.
 Ella se dio cuenta al instante, pendiente como estaba de encontrar mis fallos y mis faltas. Tan buena ella, tan cándida. Ella vio todo cuanto de malo y negativo puedo disfrutar.
Y no solo es que lo vio, sino que lo fue comentando, comentando.
Como una pavesa que vuela al viento y se esparce.
Sin que se note. Sin que se vea

-Sé que todo esto me lo está montando Rita.
-¿Ritaaaaa? Qué mal pensada eres.

Es como una herida.


Fotografía: Cicatriz
Autor: Xuan Rata

martes, 26 de febrero de 2013

El Grito



Gritó y gritó y gritó.
Hasta no poder más. Hasta desgañitarse. Como nunca jamás en su vida había gritado.
Gritó más que Nadie. Más que el trueno y el rayo, más que una madre desesperada de amor.
Hasta hacerle temblar a la tierra, hasta romper los cielos. Hasta que la garganta se le hizo sangre. Hasta que los mares se salieron de las orillas. Hasta explotar todos los tímpanos del mundo.

Pero Nadie le oyó.

Porque todos gritaban a la vez  desesperados y ninguno se oía.

Excepto los que dormían agazapados entre papeles en cajas blindadas de los paraísos fiscales de Suiza de Andorra, del fin del los mundos, que tan canallas eran.
Sólo les quedó la opción de dormir.

Toda la producción se había paralizado y no les quedó otra esperanza ni otra compañía que la muerte.


Imagen: El Grito, de Munch

lunes, 18 de febrero de 2013

Las huellas del viento



Te dije que no vinieras. Te lo dije. Y no me hiciste caso.
Hasta que el cántaro empezó a perder agua, perder agua, perder agua,  perder agua.
Se hizo río y luego playa.
No me quisiste escuchar.
La playa se desbordó hacia la tierra y hasta los montes quedaron arrasados en sus picos más altos.
Nada ni nadie se salvó.

Por eso tuve que pegar el salto hasta la luna.
Es desde allí que te miro.
Y no te reconozco.


Fotografía: Las huellas del Viento.
Autor: Xuán Rata