No es que Rita fuera mala persona.
Tenía una voz dulce y
sabía convencer Se llevaba bien con
todos sin comprometerse a nada.
Y mira que es difícil llevarse bien con todo el mundo.
Porque aunque tu no
les hagas nada malo a nadie, ellos vienen y te buscan, y te encuentran, y te
acusan. Y por si fuera poco, todo cuanto dicen de ti, resulta que es cierto.
Tan defectuosos somos. Que a poco que se lo propongan, oye,
que tienes todos esos fallos. Qué sí. Que somos un producto defectuoso.
Que resulta que la
hemos fastidiado muchas veces y con los años vas y te dices a ti mismo: pero qué imbécil. O qué mal lo hice.
Es ni más ni menos que en su momento no lo supimos ver.
-¡¡¡Pues Rita eso lo vio!!!
Sí señor.
Ella se dio cuenta al
instante, pendiente como estaba de encontrar mis fallos y mis faltas. Tan buena
ella, tan cándida. Ella vio todo cuanto de malo y negativo puedo disfrutar.
Y no solo es que lo vio, sino que lo fue comentando,
comentando.
Como una pavesa que vuela al viento y se esparce.
Sin que se note. Sin que se vea
-Sé que todo esto me lo está montando Rita.
-¿Ritaaaaa? Qué mal pensada eres.
Es como una herida.
Fotografía: Cicatriz
Autor: Xuan Rata