Si yo te rezara Mendaciloquus, y te pidiera un deseo, lo haría con tanta fuerza que mi deseo se vería cumplido.
Y si tu me rezaras a mi,
y me pidieras un milagro, tu deseo también se vería cumplido.
Porque lo harías con tanta intensidad que a los dioses profundos que me habitan no les quedaría más remedio que concedértelo.
Lo que pienso en realidad,
es que los dioses son los propios deseos .
Y lo que se desea se cumple.
Porque el deseo lo queramos o no es el que manda.
Mendaciloquus: sigue soñando mundos nuevos
Fotografia: Tiempo de cerezas.
S. Melgarexo