Dile que venga a verme
que tengo un canto de lirios prendido de mi
falda
y una canción de cuna esperando que llegue.
Dile que venga,
que ya en mi ventana se ha posado un pájaro colorín colorado
que dice que mañana será fiesta
y habrá candilejas en la plaza, saltos de mata
y un rosario de plata sin terminar de rezar por si quiere
pedirle algo a la Virgen.
Dile que venga
mi mesa ya está
puesta,
el cántaro a la
fresca
y podremos beber el
agua del manantial de los espejos.
En mis ojos empieza a
brillar la gloria de su mirada
y un collar de
diamantes
le dará la bienvenida
al entrar por la puerta.
Lloro desde hace tiempo
por su ausencia
y no tengo pañuelos
suficientes.
Dile, dile que venga
Que ya tengo preparados los perfumes para untarle
sus pies cansados del camino.
He blanqueado mis sábanas al sol
y he bordado una colcha de seda para cubrir su cuerpo
aterido.
Dile que venga,
curaré sus heridas con hojas de pámpanos y racimos de uvas
su dolor con mi aliento
y su calor con mi abanico.
Limpiaré su sudor con telas de Oriente bordadas con mis ojos
Y colmaré su estancia de cánticos para que ni
el aleteo de los ángeles
le rompa el silencio de su siesta.
Dile
Dile que venga.
Imagen: Pintura Ramón Vilanova

