martes, 21 de octubre de 2014



Los ladrones de sueños

Se han roto los cuatro vientos 
que han jaleado
la marea
y una cadencia libre de versos sueltos se extiende alrededor de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

-Cierra las ventanas y las puertas, mujer, que todo lo que venga está por llegar.
-El vuelo de las brujas arpías se aproxima.
Canta el gallo, se desangran las conciencias y las heridas amenazan con volver a florecer.
 -No llores

-No lloro,
las lenguas de fuego arden venenosas, verdes, desangradas, de tanto delirio y tanta falsedad e hipocresía.

Que muera el centurión que quiere sembrar sangre.
Que se caiga la vista de sus ojos
y no pueda soñar.
Que el alacrán le muerda las plantas de los pies y las avispas no le dejen dormir  ni a sol ni a sombra.

-No me digas que no puedo soñar. El mundo se mueve  por  los sueños.

-No lo digo por ti.

Quieren romper mi patria y mis espejos y hacerme una extranjera de la tierra que piso y me ha parido.
Que sueñen sus sueños, si es que quieren soñar.
Nunca jamás los míos

-Quiero saber donde se esconden los ladrones de sueños, encontrarlos y plantarle cara a su osadía.
-Yo los encontraré.
  
 Imagen: Loïc Allemand

miércoles, 8 de octubre de 2014

Vuelve



Y que las sábanas que cubren el calor con que suspiras
le bailen al aire
huyendo enloquecidas de la piedra milenaria.

He bebido tus besos,

Hora es ya
de que amanezca el día.

Todos los manantiales de la vida vinieron  esta noche a mí, buscando mi regazo.
Vistiéndome de lluvia
en noche oscura del alma.

Es por eso que espero
que las sábanas con las cuales cubriste tus suspiros
sigan bailando la danza milenaria.
Paso adelante, paso atrás
A la espera impaciente  de la urgencia mimosa de tus dedos.

He bebido tu lluvia en noche oscura
en tanto
brillaban las estrellas.

Vuelve a tu lecho, caminante.
Vuelve.



domingo, 21 de septiembre de 2014

Se me parte la entraña



Se me parte la entraña en su tortura.

Se me parte. 
Se me parte
Herido de muerte la Bestia que me seduce a sangre y fuego.
Mitad dios, mitad hombre, mitad fiera.
Dignidad,
se me parte la entraña,
el alma se me parte.
 El animal lo sabe
y sufre en su dignidad encadenada.
Sacrilegio.

En sus ojos,
azabache vestido de negro
y una lágrima despierta las tumbas de los que hace tiempo que fueron.
No mates al morlaco.
Mata mi corazón tan castigado ya y herido.
 Me duele su dolor.
Su dolor me duele.
Y la entraña se me parte.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Murió Candela



Murió Candela
La del vestido blanco de volantes y encajes
con sus claveles rojos y su perfume atormentado.
Hija de la campiña.
Fuego devorador.
Murió

Murió de tanta vida
y tanto amar
de tanto de todo, tanto,
murió Candela,
y sus amantes
la lloraban a escondidas por las calles antiguas  con sus esquinas rotas.
Copas de manzanilla
dormitaban ociosas sobre el mostrador,
abrasando gargantas,
intentando olvidar lo inolvidable.

Yo te lloré Candela por esos arrabales
Candelaria
Por tus noches de fuego y luego de tortura
Que no hay nada en la vida que la vida perdone, nada, Candela,
NADA.
Te fuiste
para volver con los pies por delante.
Hoy te lloro, Candela mía
Hoy te lloro.
Lloro tus pies mojados.
Tu locura.
Qué otra cosa mejor puede hacerse en la vida
sino estar locos.