domingo, 29 de junio de 2014

Y solo miro



Caen los días, 
se me desparraman como perlas que rebotan en las escaleras del Gran teatro del Liceo de Barcelona.
Repicando los suelos de mármol que en cierta ocasión pisaran las damas principales.
Así se me rebotan a mi los días, como perlas marfileñas que adornaran mi cuello y luego se fueran volando
Los veo saltar. Me refiero a los días
Juegan con la vida cual mariposas que huyen espantadas y luego vuelven.
Y es que hay días en que los días se me espantan
Luego después vuelven a mi. Alegres, amantes y como arrepentidos por haberme negado la dicha
Tiempo huido
Tiempo reencontrado
Tiempo que viene y va veloz como rayo de tormenta.
Yo los miro pasar. Me refiero a los días.
Futuro que ya es pasado
Pasado que en un momento fue futuro y ya no es.
¿Qué es el tiempo?
¿Qué son los días y las horas?
Me quedo  atónita
y solo miro.
Corre la vida cual manantial que pretende devorarme
y no hago nada
Los días me salpican como gotas de agua  que brotan en las fuentes del Montjuit
Y me bañan
Me acarician
Me conmueven, me sacian, me descolocan, me confunden con su velocidad extrema.
Estoy aquí amigos.
Estoy aquí y solo miro.
Me siento enamorada de la vida y es por eso que tanto la contemplo.
Quieta, muda, y como encandilada.

29-06-2014
Pintura: S. Melgarexo





domingo, 22 de junio de 2014

Vida de mis entrañas




Nunca me alejaré de ti, niño de mi sangre
porque tu vida no es que sea mi vida
es más, 
mucho más que mi vida. 
Vida mía.
Vida de  mis entrañas.
Es más que la Tierra y el cielo, más que el Sol, más que el mundo desde que el mundo es mundo.
Tu eres el Verbo.
Tu eres Todo lo que Es.
Todo cuanto Es
Todo cuanto existe, todo cuanto goza, todo cuanto pena
Flor de canela y miel.
Tu las uvas de los pámpanos
La risa de mis ojos
Mi despertar,
mi melodía.
El mundo entero.


Imagen: Óleo sobre tabla de Monserrat Gudiol

jueves, 3 de abril de 2014

Te llamaré Abril



Te llamaré Abril.

Porque viniste con la lluvia
cuando las flores empezaban a nacer
y tu empezabas a nacer.

Llovía tanto, tanto, aquella noche
que te pensaste  agua
y te pusiste a llorar con una violencia y un desgarro,
que mojaste la tierra
germinándola.

Lo mismo que hace el cielo.

Por eso
yo te llamaré Abril.
Abril te llamaré

Llovías, angustiosamente, desesperadamente, por fuentes y caminos, por calles y por plazas y por veredas tortuosas
llovías
niña de mis ojos y mis lágrimas.
Arrasándolo todo.

Por eso quiero llamarte Abril.
Y Abril te llamaré.
Porque eres lluvia que se derrama cada mañana y cada tarde entre mis dedos
llenando mi casa de jardines y de espejos.
Regando mis deseos

Por eso, tan sólo por eso

serás Abril para mi
por los siglos de los siglos. 

viernes, 21 de marzo de 2014

PALABRAS AL SOL





PALABRAS AL SOL

-Me llamo silencio y estoy llena de palabras.
-Qué vas a hacer con ellas
-Ponerlas al sol.
-Qué cosas se te ocurren
-Quiero hablar con palabras soleadas, tostadas con azúcar y miel de limón y yerbabuena
-Si no las vas a decir
-Me da lo mismo. Quiero verlas cuando besen a la luna.

-Deslumbrarás con tu verbo
-Seduciré con mi verbo. Siempre tendré palabras relucientes.
-Las estoy deseando
-Yo te regalaré.

-Me llamo Silencio. Y estoy rodeada de palabras.
-Qué vas a hacer con ellas.
-Ponerlas al sol
-Me dejas sin aliento.

-Ya no estoy.




Imagen: Elena-Bond

lunes, 17 de marzo de 2014

miércoles, 5 de marzo de 2014

En la noche más oscura




 Se quedó sin su Sombra.
Y el dolor de tan grande se le ha convertido en piedra.
 Ya no sabe si duele, si espanta o si se vuelve loca.
Echo de menos estar contigo y cubrir con mi sangre tu corazón tan roto y destrozado.
Quiero volverme yerba que refresque tu alma y la encandile
Que tanto dolor ya no se va llorando, ni gritando, ni corriendo por esquinas y paredes.
Que no sirven palabras
Que no sirven tejados ni ventanas ni arrumacos posibles.

Bien te agarró la Muerte por la espalda, Amor, sin que te dieras cuenta y desvalidas se han quedado sin ti las hijas de la luna.
Solas
Como en tinieblas
con esa tristeza sorda que atenaza la vida y la estrangula
Es tan grande la angustia, tanta la pena,
que el día se me nubla y no me quedan fuerzas 
ni para hundirme en la noche oscura 
de tu ausencia.




Imagen: Rojo al agua,  de Juanjo Mediavilla